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Pelo - nro. 304 - Noviembre de 1987 |
DOS MAS DE LA ESPECIE - Echo & the Bunnymen y New Order en gira
Luego de un encuentro casual en los Amazon Studios de Londres, durante el año pasado, los integrantes del Echo & the Bunnymen entablaron gradualmente una cercana amistad con New Order. A partir de allí, descubrieron afinidad no solo personal sino también profesional. Así fue que decidieron simbolizar esa amistad en una gira conjunta que los llevó por distintas ciudades de Estados Unidos. Si las dos bandas encabezaban los recitales por igual, no fue de ninguna manera una competencia entre ellas, sino que fue la oportunidad que ambas tuvieron para tocar en estadios con capacidad para doce mil a quince mil personas.
El concepto general es que la gira resultó más positiva para New Order que para the Bunnymen, ya que forzó a los primeros a tocar frente a multitudes y cambiar así su enfoque típico de dejar que las cosas salgan como salgan en lugar de proponerse el cumplimiento de objetivos determinados. La idea de que las dos bandas más antojadizas, impuntuales, y beligerantes de la historia rock británico actual se hayan propuesto trabajar juntas siguiendo una agenda precisa y organizada, parece no solo sorprendente sino también improbable. Además no hay duda de que requirió un gran esfuerzo por parte de ellos y sus organizadores.
"En realidad cierta competencia puede ser que hubo" señala Barney de New Order. "Pero una competencia positiva porque nos complementabamos unos a otros y así salía una presentación integral. El problema fue el tercer grupo que nos acompañó en la gira, los Gene Loves Jezebel. Esa combinación fue la que no funcionó para nada. Creo que la novedad fue más notoria para New Order, porque nosotros ya estábamos más acostumbrados a tocar en vivo. Un comentario en Minneapolis decía que New Order había dejado de ser una banda en vivo aburrida y se había transformado en un buen número. Eso es positivos para ellos. "A mi me gustan las multitudes. En Europa llegamos a tocar en festivales frente a sesenta mil personas, así que esto fue una pavada. Sin embargo no la jugamos de gran banda de rockanroll. Nos limitamos a tocar nuestra música y listo. Ya aprendimos a ser una banda de rockanroll."La mejor balada
Que Echo and the Bunnymen hayan aprendido a ser una banda de rockanroll significa para muchos que lograron conocer los secretos del manejo comercial. Algunos sostienen que la música de los Bunnymen es más sucia en el sentido de que refleja un buen uso de artimañas artísticas. Otros, en cambio, consideran que en su último álbum - The Game- les faltó calidad.
"Es distinto, es cierto" admite Ian Mac Culloch, "pero ¿por qué hay que estereotiparse y hacer siempre lo mismo? Es muy fácil quedar atorado en un tiempo determinado, especialmente en el ámbito del rock inglés. Creo que la clave de nuestro cambio es Will Sargeant, que aprendió a evolucionar y cambiar. Quizás parte de nuestro álbum no sea muy bueno, pero la mitad buena, es muy buena. Fue una cuestión circunstancial. Originalmente queríamos hacerlo en un mes, pero no salieron las cosas bien de entrada y por eso tuvimos que hacerlo minuciosamente en más tiempo. Pero lo mismo pasó con "Crocodiles" y ese creo que fue un álbum debut muy variado y diverso. Se dice que en la música hay riesgos que correr, pero yo creo que no existen riesgos reales. Es un trabajo como cualquier otro. Pensando así, es que no quisimos corres riesgos con este álbum. No porque quisiéramos asegurarnos la venta masiva, sino porque hacía rato que no aparecíamos.
"Estoy más conforme con lo que intentamos que con lo que logramos. Sigo pensando que "Killing Moon", de "Ocean Rain", tiene el peso de una álbum entero. Pienso que nadie editó jamás nada igual y a nosotros no nos costó mucho componer ese tema. Por eso me cuesta creer que otros no logren algo similar. Pienso que es el mejor tema de los años sesenta a esta parte. Al menos , la mejor balada".
El egocentrismo y la evidente falta de modestia de Mac Culloch surge de la fuerza real que caracteriza a este grupo. No le temen a lo desconocido. LA incertidumbre que a otros enceguece de miedo y desesperación, constituye para Echo and the Bunnymen una fuente de energía. "Lo que más me gusta de nosotros", continúa Mac Culloch sin falsas modestias," es que nunca nos propusimos hacer algo progresivo y perfecto. Nos proponemos recorrer todo el abecedario, de la A a la Z, peor no en forma ordenada y simétrica. No sé, quizás todavía estemos por la B. Estamos en donde estamos, no importa el momento. Ahora se analiza todo demasiado y creo que un tema como "I wanna dance with you now" no requiere ese tipo de análisis. Es un tema para dejarlo aparte de todo ese asunto.
"Si es que noto alguna diferencia entre la escena americana y la inglesa, es que nosotros tomamos la música por la música en sí. Me siento como una parte de una elite que habla de la música pop, en tanto que en Estados Unidos están detrás del espectáculo detrás del autógrafo".Las cosas importantes
No obstante sus años de práctica, Echo and the Bunnymen ya no se mueven o funcionan como banda. Les Patinson no habla con Will Sargeant, Will no le habla a Ian Mac Culloch, Mac no le habla a Pete de Freitas y Pete no le habla a nadie, aunque parece estar igualmente feliz. Su repentino alejamiento del grupo, el año pasado, causó mayor impacto del que podría esperarse. Will preferiría que todo vuelva a ser como antes, pero es que nadie sabe bien como era antes. Sigue habiendo temores, y nerviosismos, especialmente con respecto a a la estabilidad emocional de Pete, no obstante su alejamiento.
"Por supuesto que seguimos estando preocupados" dice Mac. "No queremos que vuelva a pasarle lo mismo, ni como individuo, ni como compañero de grupo.
Comprobamos que podemos seguir trabajando sin él, pero no es lo mismo. No se trata de cumplir una misión ni nada, pero sentimos que estamos en esto todos juntos. Les y Will no saben tocar sin él. Will estaba muy triste y Les medio enloquecido". Este grupo, que había pasado los primeros años de su existencia buscando adaptarse a la naturaleza, su perfección etérea y su belleza (basta con recordar la tapa de los álbumes), ahora parece conformarse con la adaptación a la humanidad, con ser uno más de la especie. "Ahora hay menos montañas y nubes. Hay personas.
Sin embargo, me siguen gustando lo árboles. Ahora pienso que cuando alguien dice algo con significado real, eso es también belleza. Antes me molestaba la raza humana. Hay sólo cinco cosas en las que uno puede pensar, aunque en este momento me acuerdo solo tres. Sexo, religión y seguridad. Eso me molestaba mucho, pero pienso que debe haber alguna razón por la cual predominan esas ideas entre los hombres. Llegué a un punto de ecuación en que todo tiene más sentido para mí. El hecho de haber tenido un hijo es lo que hizo cambiar mi enfoque".
(Gracias Alejo y Jimena por la nota)
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