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Rock & Pop - nro. 86 - Mayo 1993 |
En sus manos la depresión adoptó su arquitectura sonora definitiva. Con un repertorio surcado por historias de amores difíciles, días desolados y espectativas borrosas, el grupo llegó a la cúspide de la coherencia artística con la autoinmolación de Ian Curtis, su letrista y cantante. Cuando la melancolía te nubla la visión y la angustia ocupa un lugar físico en tu garganta, el sonido se llama
JOY DIVISON
por Marcelo Montolivo
Cuando la música se factura con absoluta honestidad, a menudo se convierte en una nítida radiografía espiritual de su autor, develando, si el talento lo acompaña, hasta las aristas más esquivas de su alma. Entonces podemos enfrentarnos a un cúmulo de sensaciones, visiones y conceptos que obran como transparente mosaico del comportamiento humano.
Y es la tristeza el estado que, perversamente, queda tallado más profundamente en nuestro inconciente, rasgando nuestro interior y violentando la existencia, cuyo devenir comienza a doptar una preocupante tonalidad grisácea, y donde la salida puede mostrarse peligrosamente esquiva.
Son numerosos los testimonios sonoros que documentan la desesperanza en el Rock, pequeños manuales patológicos que insisten en demostrar la cara oscura de la conciencia. Desde la tremenda presión interna del Lennon en su álbum "Plastic Ono Band", pasando por el romántico adiós poético de Nick Drake en "Pink Moon", para desembocar en el recogimiento casi mortuorio de Fleetwood Mac en "They Play On", nunca las tinieblas interiores tuvieron una intensidad tan lascerante como en Joy Division, fruto de una mente que ni siquiera intuía algo parecido a la redención.
De alguna manera, Joy Division invierte la relación con el mundo exterior planteada por movimientos como el Hippismo o el Punk, ya que el caos y el enemigo están en el interior y no en la calle.
de cuatro temas, llamado "An Ideal for Living". A los pocos días debutan en The Factory, local regenteado por Tony Wilson, que planea fundar un sello discográfico para editar a las bandas que le gustan.
En junio de 1979 el proyecto se hace realidad, y los Division editan su álbum debut "Unknown Pleasures" (Placeres Desconocidos), cuya negra portada obra como rotunda declaración de principios del contenido sonoro. El disco, un clásico de todos los tiempos, huele a cripta. Las notas rebotan contra las paredes y devuelven ecos espectrales. En algunos pasajes, la oscuridad es tan intensa que casi se prescinde de los sonidos, flotando solo un helado y dubitativo ambiente fantasmal ("Candidate", "Insight"). La producción corre por cuenta de Martin Hannett, de ahora en más una suerte de quinto integrante del grupo, artífice de la mayoría de la ornamentación y la búsqueda sonora de las grabaciones del grupo. La ausencia casi total de información en la tapa del disco se constituiría en un recurso estético de todos los lanzamientos de Factory, uno de los primeros sellos conceptuales.
Al comentar el álbum, el semanario inglés "Sounds" sugiere que los Joy Division padecen "serios trastornos mentales".
En diciembre, un alto ejecutivo de la Warner ofrece una alta suma de dinero por la contratación del grupo, que prefiere conservar su independencia y fidelidad a Factory.
MAS CERCA
En enero de 1980, los Division comienzan la grabación de su segundo álbum, interrumpida varias veces por el estado de profunda depresión de Curtis, que había sido abandonado por su esposa, llevandose consigo al hijo de ambos. De todas formas, en abril se publica un maxi extraído de esas sesiones, con el tema "Love Will Tear Us Apart", quizás el máximo acercamiento del grupo al Pop. De todas formas, su estremecedora letra parece una carta de despedida: "cuando la rutina muerde fuerte / y las ambiciones son pobres / el resentimiento cabalga rápido / y cambiamos nuestra forma de ser / adoptando diferentes roles / El amor nos separará nuevamente / ¿Por qué está el dormitorio tan frío? / hay un gusto en mi boca / y me llega la desesperación / Algo tan bueno no podía seguir funcionando / El amor nos separará".
El 2 de mayo el grupo brinda un show en la ciudad inglesa de Birmingham. Sería el último.
El 18 de mayo, dos días antes de salir de gira por primera vez por Estados Unidos, Ian Curtis se suicida, ahorcándose en la cocina de su casa, dejando una nota: "En este preciso momento desearí estar muerto. No aguanto más". Tenía 23 años, y, acababa de nacer el Mito, del cual los tres integrantes sobrevivientes sacarían interesantes beneficios, por esa inexplicable inclinación necrofílica el público mayoritario. (Remember Freddie Mercury y Luca Prodan).
La cuestión es que los discos de la banda comienzan a venderse en cantidad y el álbum que el grupo había dejado grabado es esperado ansiosamente.
En julio se edita, finalmente, "Closer" (Más Cerca), cuya lúgubre portada, con un Cristo yacente, delata una maniobra sensacionalista y de escaso gusto por parte de grupo y sello
Escuchando el disco se adivina el calamitoso estado de Curtis, que llegó a cantar casi inconciente.
Pese a todo, el sonido se muestra más depurado, con la incorporación de teclados en temas como "Isolation", que rescatan un toque europeo a la Kraftwek. En "Passover" representan a unos Stooges después de la guerra nuclear, mientras que "A Means To An End" es un experimento con el ritmo Disco que, tiempo después, los restantes miembros del grupo exprimirían hasta el hartazgo al conformar New Order, que debutan en septiembre en Estados Unidos, para cumplir el contrato pendiente de Joy Division.
Posteriormente fueron editados el doble "Still" (81), conteniendo material raro e inédito, además del último concierto del grupo.
Finalmente, en 1988 se lanza "Substance", conformado por material inédito y temas de maxis.
Ahora, si bien toda la obra del grupo mantiene un alto nivel de creatividad, algo del material póstumo demustra que ya comenzaban a moverse demasiado dentro de una misma temática, sonora y poética.
¿Qué hubiese ocurrido de continuar Curtis vivo? ¿Joy Division hubiera virado hacia el Pop, a veces descarado, de New Order? ¿Se hubieran transformado en los Ramones de la depresión, repitiendo el mismo disco infinitas veces?
Como se darán cuenta, el paso dado por Curtis ha hecho imposible la resolución de estos interrogantes, aunque, a veces soy propenso a pensar que la muerte es, en la mayoría de los casos, una purificadora salvación artística. ¿Se imagina a Hendrix, Lennon, Morrison, Brian Jones, Mac Bolan y Ian Curtis abrazados a George Michael y Axl Rose en el homenaje a Freddie Mercury?
Creo que la naturaleza ha sido sabia... pero ahora los dejo, porque el ferretero me habló el otro día de una soguita resistente, de ciertos efectos "purificadores", así que voy a ver de qué se trata...
Marcelo Montolivo
(Gracias Jani por la nota)
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