Rolling Stone - 2006 -

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Mientras miro las olas... Con ustedes Peter Hook
por Pablo Strozza

Con tres décadas de rock encima, el bajista de Joy Division y New Order pasó por la costa argentina, revisó el mito de Ian Curtis, protagonizó una fiesta exclusiva en Punta del Este y habló de su nuevo oficio como DJ: “Me permite escuchar música nueva”.

Esta historia cumplira 30 años en poco menos de seis meses. Con exactitud, el 20 de julio de 1976. Ese día, los Sex Pistols dieron su segundo show en Manchester ante menos de cincuenta personas. Los debutantes Buzzcocks y Slaughter & the Dogs fueron teloneros de Johnny Rotten y compañía...
Esta historia cumplira 30 años en poco menos de seis meses. Con exactitud, el 20 de julio de 1976. Ese día, los Sex Pistols dieron su segundo show en Manchester ante menos de cincuenta personas. Los debutantes Buzzcocks y Slaughter & the Dogs fueron teloneros de Johnny Rotten y compañía, y la energía de los Pistols en vivo fue tal que, cuenta la leyenda, casi todo el público que asistió a ese concierto terminó formando un grupo de rock. Algunos de los asistentes a ese recital fueron Steven Patrick Morrissey (The Smiths), Mick Hucknall (Simply Red), Mark E. Smith, Tony Friel y Martin Bramah (The Fall), Vini Reilly (Durutti Column), Jeremy Kerr (A Certain Ratio) y tres amigos que son los que nos ocupan: Peter Hook, Bernand Sumner y Ian Curtis. Ellos, tras desechar el nombre de Stiff Kittens (sugerido por Pete Shelley, de Buzzcocks), decidieron plasmar su admiración por David Bowie y bautizaron a su combo Warsaw, en honor al tema “Warszawa”, incluido en el disco Low. Tras una seguidilla de recitales de más o menos un año, y luego de incorporar a Stephen Morris, el conjunto volvió a cambiar su denominación por otra con reminiscencias más siniestras. Joy Division (división de la alegría) fue el mote adoptado, y recordaba al sector, dentro de los campos de concentración nazis en la Segunda Guerra Mundial, en el que ciertas prisioneras judías eran obligadas a entregarse para satisfacer los deseos sexuales de los jerarcas militares alemanes.

Junto con algunos de los grupos nombrados (The Fall, A Certain Ratio) y a otros compatriotas y contemporáneos (PIL, Gang of Four, Wire y Cabaret Voltaire, entre otros), Joy Division fue un emblema del post punk, una corriente musical mucho más experimental que el “Do It Yourself” que popularizaron los Pistols, y que no dudaba en incorporar a los tres tonos del punk elementos del dub, el kraut rock alemán y el funk. En ese contexto, Joy Division marcaba el rumbo, donde sobresalían las desesperadas líricas de Curtis y el letárgico e imaginativo bajo de Hook. Según el crítico Simon Reynolds, el período post punk fue tan importante para la música pop británica como lo fueron los años 60, y le dedicó un libro llamado Rip It Up and Start Again. “Obviamente, Joy Division no fue un grupo tan grande como The Doors o como Jimi Hendrix, pero en términos de forzar límites dentro del rock, su trabajo es equivalente”, dice Reynolds desde su website.

Pero a este cuento le faltan dos partes fundamentales. Después de dos discos (Unknown Pleasures y Closer) con buenas ventas y reseñas en la prensa, y poco antes de emprender su primera gira por los Estados Unidos, el 18 de mayo de 1980 Ian Curtis se suicidó, y el mito de Joy Division comenzó. Hook, Sumner y Morris incorporaron en la formación a la tecladista Gillian Gilbert (esposa de Morris) y formaron New Order. Con una orientación inmaculadamente tecno pop, New Order igualó y por momentos sepultó la leyenda de su predecesor. Algunos de sus hitos: dar a luz “Blue Monday”, el single de doce pulgadas más vendido de todos los tiempos; publicar hits invencibles como “The Perfect Kiss”, “Shellshock”, “Bizarre Love Triangle”, “Mr. Disco” y “Regret”; fundar (y luego fundir) el legendario club The Hacienda en Manchester, cuna del acid house en su ciudad natal; y, tras una breve separación (durante la que Sumner, junto con el Smith Johnny Marr y el Pet Shop Boy Neil Tennant integró Electronic; y Hook, acompañado de David Potts, creó Monaco), volver por sus fueros con álbumes cosecha 00 como Get Ready y Waiting The Sirens’ Call que les han permitido volver a sonar, como antes, como siempre, en radios fm y discotecas.

En estos momentos, en los que New Order está de receso, Hook se gana la vida como dj. Y, antes de presentarse en la goleta Gringo, donde se llevó a cabo ante cien invitados selectos la fiesta Gancia en el Mar, que culminó con la llegada de la embarcación a José Ignacio (y en la cual, como para que todo lo que contamos más arriba quede claro, cerró su set con “Anarchy in the uk”), habló con rolling stone.

–¿Cómo comenzaste a realizar tus performances como dj?

–Fue idea de Mani (actual bajista de Primal Scream). Nos conocemos con él de la época de Stone Roses, yo produje su single “Elephant Stone” (1988). Mani había empezado a presentarse como dj y me convenció de que hiciera lo mismo diciéndome: “Es una buena manera de que te paguen por emborracharte”. [Risas.] Este año esto me vino bárbaro, por un receso que tenemos con New Order. Ser dj me permite escuchar nueva música: pensá que entre el proceso de composición, la grabación y la mezcla de un disco, lo que menos tengo ganas es de escuchar música. Esta es una buena forma de mantenerse actualizado con lo que pasa.

–¿Pasás música nueva en tus sets?

–¡Claro! Me gustan mucho The Editors, The Killers, Kasabian, los Artic Monkeys, y también pongo alguna versión pirata o algún inédito de New Order.

–El último disco de New Order, Waiting For The Sirens’ Call, suena como si ustedes mismos exploraran su pasado: de hecho hay una gran similitud con Republic. ¿Fue esto premeditado?

–Sí, buscamos ese sonido. Particularmente, lo veo como una mezcla entre Republic y Technique.

–¿Tuvieron acceso a los guiones de la película 24 Hour Party People? ¿Qué pensás sobre ella?

–Sí, leímos los guiones, y creo que la película está okey. Creo que muestra los distintos pensamientos de cada uno de nosotros en esos momentos, y está claro que todos no recordamos las mismas cosas.

–¿Y qué opinás sobre el proyecto de un filme sobre Ian Curtis dirigido por Anton Corbijn, basado en el libro que escribió su viuda Deborah (Touching from a Distance)? Ella no lo deja bien parado a Ian allí...

–También tuvimos acceso a los guiones, y escribiremos el soundtrack del filme, porque Anton es un amigo y un fan. En cuanto al libro, está claro que ése es el punto de vista de Deborah. Ella podía ver actos privados de Ian que nosotros como compañeros de grupo no, y viceversa.

–En 1988 estuvieron a punto de tocar en Buenos Aires. ¿Hubo tratativas serias, o fue uno de esos rumores qué jamás se concretan?

–Me acuerdo perfectamente de eso. Fue en la época de Technique, y estábamos invitados a tocar en un festival gratuito de festejo por la vuelta de la democracia en la Argentina [se refiere al Festival Tres Días por la Democracia, que se llevó a cabo en diciembre de 1988 en la avenida 9 de Julio]. Pero justo en esos momentos hubo un levantamiento militar [N. de la R.: el copamiento del regimiento de Villa Martelli por parte de Mohamed Alí Seineldín] y nos tuvimos que quedar en Brasil. Fue muy curioso que justo haya ocurrido eso.

–¿Te sentís cómodo pasando música? Con tres décadas de carrera, recién ahora tenés a la gente tan cerca…

–Esto es muy divertido, man. ¿No se nota?

 

 

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